fuck them

viernes, 24 de septiembre de 2010

Amor y Odio.


Cap.7 - Sentimientos


Era un muchacho de aspecto jovial y muy hermoso el que tocaba la puerta desesperadamente. Nos pedía que por favor le acompañásemos a algún lugar alejado del prado. Decía que una pareja de vampiros estaba peleando cerca del río, pero que nadie se animaba a ayudarlos por temor a terminar muertos.
Nos encaminamos en una larga y fugáz corrida hacia la orilla del río que corría levemente, atravesando el prado. Y entonces me di cuenta de quienes eran esas dos figuras que peleaban insesantemente.
-¡Dejen de pelear por el amor de Dios, por favor!- grité desesperadamente.
Luke y Adam peleaban en el claro del prado de color verde. No sabía la razón por la cual ellos estaban peleando como dos hermanos que se pelean constantemente por el jugete favorito del otro. Luke parecía muy enojado, desesperado por acabar con su hermano rápidamente. En cambio Adam mostaraba una expresión relajada aunque también algo gloriosa.
-¿Qué estan haciendo?- chillé mientras me interponía como pude entre ellos dos. Separándolos por completo.
-¡Es un idiota y celoso!- gruñió Adam.
-¡¿Yo soy el idiota?!- gritó ferozmente Luke-. Vos sos el idiota que me quiere sacar a mi novia...
-No seas tan obvio, Luke- murmuró Adam con una malvada sonrisa en su rostro.
Luke le lanzó una mirada envenenada.
-¿Novia?- pregunté cuando volví a repasar la conversación en mi mente.
Luke dirigió una mirada de pocos amigos, lo fulminó con la mirada tanto como pudo. Aunque luego, posó sus dulces ojos en los míos.
-Adam... él se siente...- Luke no podía articular una sola oración concreta por la bronca que sentía cada vez que pronunciaba el nombre de su descarado hermano-. Le gustás mucho...
-¿Yo?- pregunté histérica-. ¡Pero qué locura!
Cuántas blasfemias, pensé. ¿Es que acaso era por eso por lo que ellos se habían estado peleando a morir? ¡Pero qué estupidez! Era algo ilógico, y tonto. O tal vez, era cierto, y a Luke le daba celos que su propio hermano fijara su mirada en su propia novia.
-¿Por eso peleaban?- pregunté chillando-. ¿Por... mí?
-Eso... eso creo- murmuró Luke-. Pero solo porque no soporto la idea de que alguien más esté contigo... y mucho menos mi hermano.
Yo le abracé tiernamente, mirandolo todo el tiempo posible. Clavando mis engatuzadores ojos en los suyos, tratando de calmarlo para que ambos pudiesen apaciguarse solo un poco.
-Yo te quiero a vos- susurré-, a nadie más.
-Lo sé- admitió apenado.
-¿Entonces?- dije mientras le miraba confusa-. No importa lo que Adam diga o quiera hacer- me voltee para ver a Adam-, yo jamás te dejaría por él.
Fulminé a Adam con la mirada. Éste parecía lo más tranquilo, aunque su sonrisa irónica y algo tenebrosa me hacía temblar.
-No hay razón para seguir peleando ¿está bien?
-Como quieras- dijo Adam mientras salía corriendo entre los árboles.
Todo los espectadores que nos vigilaban, se pusieron algo inquientos por saber qué sucedería luego. Yo me había olvidado por completo de su presencia allí, observándonos; observando la pelea entre hermanos. Por suerte luego de unos cuantos minutos nos quedamos solamente Luke y yo.
No me ponía nerviosa estar cerca de él, o si quiera estar a solas con él. Todo lo contrario, era mi momento. Eran esos momentos tan escasos entre nosotros; nunca habíamos logrado estar tan solo como en aquella ocasión. Aproveché a estar más que nunca cerca de él, incluso de abrazarle lo más que pudiese. Tenía una extraña sensación de que en cualquier momento escaparía, o que algo extraño e inesperado nos separaría por completo... y no quería eso. Todo lo contrario, quería estar lo más cerca de él posible. Poder sentir su aliento fresco en mi rostro, sus dulces miradas que se encontraban con las mías, sus tiernas caricias y sus abrazos inquietantes pero relajadores.
-Con que conociste a Selene ¿no es cierto?- preguntó aunque ya sabía cual era la respuesta.
-Sí, es... algo extraña- admití.
-¡Sam! No seas así- se quejó-. No podés tratarla mal solo porque es diferente.
Yo le miré con el ceño fruncido.
-¿Qué? No, no me tomes por prejuiciosa... es que, tiene un carácter extraño- admití con una sonrisa pequeña en mi semblante-. A eso me refería.
-Ah, claro. Si, supongo que sí...- murmuró-. Aunque vos nunca la has llegado a ver en los días de su ciclo. Cuando hay luna llena se pone peor...
-¿Días de su ciclo?- cité.
-Sí. Ella tiene su llamado ciclo. Que son seis días seguidos durante los cuales, por más de que no haya luna llena, ella todas las noches se transforma en una mujer lobo. Pero no es como cualquier lobo que hayas visto en una película... ella tiene el tamaño de un humano, en altura- admitió extremesiendose-. Es algo fatal, por suerte las noches fuera del ciclo logra controlarse un poco. En realidad es muy complicado.
-Explicame- le exigí.
-Esta bien- dijo mientras suspiraba-. Pero no te prometo que lleges a entenderme algo ¿esta bien?- yo asentí esperando a que continuara-. Bueno, la cosa es así: ella fue mordida por un hombre lobo de pequeña, tenía diecisiete años cuando sucedió. Al principio no le sucedía nada, solamente en momentos se veía inundada por una fuerte íra incontrolable. Pero luego de un año, comenzó a convertirse todas las noches de luna llena... como en los libros- me guiñó un ojo-. Pero luego de unos años, se encontró en Europa a James, quien estuvo encantado de conocer a una mujer lobo. Él conocía muchos hombres lobos, pero ninguna mujer. Le ofreció su ayuda, y estuvo viviendo en Thomakaire muchos años. James le ayudó a poder controlar ese invasor sentimiento para controlar su forma lobuna y lo logró. Con mucha concentración y dedicación logró controlarlo.
» Desde entonces ella se transforma en loba cuando lo desea. Pero en los días de su ciclo, que son cada dos meses, y los días de luna llena se transforma en una feroz mujer lobo incontrolable... Por esos motivos es que, debemos tener extremo cuidado, si nos llegara a confundir un día con su presa. Podría llegar a matarnos en un instante, es poderosa y fuerte durante esos días.
Yo me quedé helada escuchando el relato de Selene. Pobrecilla, pensé, no es nada justo que se haya convertido en algo tan... macabro. Pero yo tampoco había elegido convertirme en un vampiro, simplemente lo había hecho por una buena causa y para salvar a la humanidad. Sino... no sé que hubiese sido de mi vida.
-Que triste- susurré.
-Si, ella se siente como un mounstruo horrible. Pero sabe llevarlo bastante bien, luego de dos siglos de vida.
-¿Dos siglos?- exclamé-. Es mucho más joven que todos ustedes.
-Si, pero eso no la hace menos inteligente o sabedora del tema. Como vos, aprendió muy rápido las reglas y tuvo que adaptarse a la mejor manera que pudo.
Yo asentí.
Me acerqué a su rostro, y de puntas de pie estiré el cuello para poder besarle los pétreos labios. Eran dulces, aunque deberían parecerme fríos no sucedió, ambos eramos como el hielo y su frialdad no me afectaba en nada. Yo era igual de fría que en él. Pero me tomó desprevenida su reacción, me tomó de la mano y me condujo hasta la orilla del río.
-¿Vamos?
Pero yo me quedé atónita en el momento en que lo vi sin su remera.

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