fuck them

sábado, 16 de octubre de 2010

Cap. 11 - Algo inesperado


-Muy bien niñas, ¡Comenzemos!- grité mientras les dedicaba una semisonrisa.
Quise comenzar a enseñarles sobre cómo deberían atacar a su oponente en caso de que las tomara por la espalda, pero una de ellas comenzó a aproximarse a mi con paso lento y ágil. Era muy bella, la piel parecía porselana y sus labios blanquecidos formaban una perfecta línea recta. No era más alta que yo, incluso era de muy baja estatura. No obstante tenía hombros anchos y duros. Su rostro era jovial y fresco, tenía las facciones perfectamente marcadas y sus ojos parecía un oceáno agitado. Tenía un color de ojos parecido al de Luke, pero los de ella estaban entre el color gris oscuro y un toque de verde agua. Eran intensos y maliciosos. Tenía la mirada como una fiera, parecía que deseaba darle una fuerte golpiza a alguien en cualquier momento; era intimidante. Su cabellera era extremadamente chillona y desalineada, era de un color rubio muy brillante; todas tenían el mismo color o parecido.
-Tenemos nombre- dijo con voz orgullosa-. Mi nombre es Kenya.
Ahora todas se aproximaron hasta donde nos encontrabamos Luke y yo. A tan solo metros de nosotros dos comenzaron a nombrarse cada una.
-Yo soy Meredith- dijo una pequeña de cabellos rubios.
-Yo soy Electra- susurró otra desde atrás con ojos ausentes.
-Yo soy Chloe- murmuró otra que se encontraba al lado de Kenya. Al parecer eran hermanas, porque su parecido era extremo.
-Yo soy Eileen- dijo otra con voz fina y ojos color ambar.
-Y yo soy Karissa- dijo esta última mirandome con sus enormes ojos negros.
Todas eran extremadamentes bellas, con enormes cabelleras rubias. No tenían el mismo color de de ojos, pero sí dos filas de dientes adecuadamente alineados y de un color blanco sentellante. Aunque respondían a distintos nombres parecian ser hermanas o esculturas hechas por un mismo escultor.
-Bien... chicas, ¿Comenzamos?- murmuré.
Todas asintieron al momento en que yo me alejaba de Luke.
Comenzamos las lecciones lentamente. Sabía que debía tener cuidado con cada una de ellas, ya que al ser iguales de poco maduras que yo enojaban con cierta facilidad y podrian convertirse en una amenza, incluso para alguien como Luke. Eran inexpertas en batallas, pero sí tenían una noción de las tácticas básicas. Por esta razón, decidí Luke comenzaría a ayudarme con tácticas más extremas y difíciles. Ellas no eran vampiras brujo, asi que no podía hacer ningun tipo de hechizo; solamente podía enseñarles a luchar.
Luke y yo les enseñamos cómo era correcto atacar a un oponente. Los Hasaranos, tenían la cualidad de atacar por la espalda, por lo que ellas debían sacarselos de encima todo lo que pudieran. Para esto les enseñamos a que, cada vez que uno de ellos les rodeaba el cuello con sus brazos debían partir cada brazo a la mitad, quitarle las extremidades, y finalmente darles una patada hacia atrás para tirarlo al suelo. Una vez hecho esto, debían romperle el cuello o sino clavarle una estaca en el corazón. Una daga de madera. Eso lo mataría definitivamente.
Luego de varias horas de luchar entretenidamente con el grupo de las niñas, Luke y yo nos encontrabamos muy sedientos. No bebíamos nada hacía dos días enteros. La última vez que habíamos ido no habíamos podido cazar mucho.
Luke le había pedido permiso a Hindi para salir a cazar lejos de la reserva de Pixcool, para llevarme a cazar algún oso pardo en América o algo similar. Ella se lo concedió con la única condición de que volvieramos dos horas después. No podíamos tardar más, porque no era seguro andar por la noche en callejones oscuros y desconocidos; o incluso es peligroso andar solos por doquier.
Me gustaba la idea de que pudieramos salir solos y que pudieramos tener un poco de tiempo para nosotros solos. Era algo exitante y maravilloso. Me alegraba mucho pasar tiempo con él, me hacia sentir mucho mejor. Era algo satisfactorio, algo extremadamente genial. Amaba oír su dulce voz gruesa hablandome al oído, amaba poder compartir sonrisas, abrazos y caricias con él. Amaba estar con él, su sola presencia me hacia bien. Sentirlo entre mis brazos, acarciar su helado y dulce rostro. Poder estar a su lado, y, por sobre todas las cosas del mundo, lo que más me gustaba era amarlo; saber que estaríamos juntos toda la eternidad, que era mío. Mío y de nadie más. Saber que me amaba más o tanto como yo a él.
-¿A dónde me llevarás?- pregunté ansiosa.
-A donde tú quieras- murmuró.
Le miré tiernamente, y proferí una baja sonrisa.
-Vayamosno lejos... lejos de todo.
-Oh, creo que ya tengo un lugar que seguro te encantará...
Comenzamos a correr más rápidamente de lo que lo hacíamos anteriormente, y nos dirigimos en dirección norte. Desde Italia, recorrimos unos cuantos kilómetros hasta cruzar el Océano Atlántico Norte en tan solo media hora, y luego llegamos a América del Norte. Llegamos a Neva York y nos quedamos unos minutos. Luke me dijo que no nos quedaríamos allí, que seguiríamos aún más hacia el norte.
Finalmente me confesó que me llevaría hasta Alaska; quería que conociera a unos amigos suyos y de paso, podríamos cazar unos cuantos osos polares; que sabían tan bien como los pumas. Aunque lo único que no podríamos cazar eran lobos, ya que, a pesar de no ser hombres lobo, eran también de la familia de Selene. Pero no importaba, con los osos polares me conformaba. Eran animales de lo más facinante, y yo los adoraba, pero en ese momento con toda la sed que tenía no me importaba. Debía alimentarme o morir.
Estabamos muy tranquilamente cazando unos cuantos osos polares, cuando sentí algo extraño. Sentía que unos extraños ojos me observaban, sentía que alguien me observaba desde lejos. De pronto dejé el delicioso oso polar que tenía entre las manos, y me voltee histéricamente. Pero no había nadie; los arboles se balanceaban de un lado al otro lentamente. Y podía sentir una leve brisa correr sobre mi rostro.
-¿Qué sucede?- dijo Luke al ver mi reacción.
-Nada- mentí-. Creí sentir algo. Continúa
Sin hacerme caso dejó su oso polar, y corrió hasta donde estaba yo. Me rodeó con sus brazos y comenzó a hacer lo mismo que yo. A mirar hacia todos lados en busca de algo, o alguien.
-Qué facinante...- susurró una voz desconocida.
De pronto, de entre los arboles, se asomó una silueta humana. El sol brillaba sobre su rostro, por lo que me di cuenta que también era un vampiro, era un hombre.
Su rostro era joven. Su rostro era salvaje, y sus ojos mostraban una malicia intensa. Su boca era firme y mostraba unos alineados dientes blancos, con cuatro perfectos colmillos al descubierto; no me asutaban pero si eran intimidantes. Era tez muy blanca y sus cabellos lacios eran del color de la noche; extremadamente negros. Era alto, robusto de espalda y de caderas muy delgadas. Tenía una vestimenta muy pobre pero decente; parecía tan vieja como las ropas que llevaba Luke el día en que lo conocí.
-¿Quien sos?- pregunté.
-Soy un Hasarano, y he venido a acabar con la elegida.

1 comentario:

  1. wooooooowwwww, que capitulo... jejeje que hara Sam ahora?? espero que subas capitulo pronto... besotes... carla

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