fuck them

sábado, 4 de diciembre de 2010

Cap. 19 - Una mujer malvada.

Estaba oscuro, y no veía por donde andábamos; acabamos de derrotar a aquellos tres vampiros en el primer piso pero todavía nos quedaban más, habían muchísimos más esperando por nosotros.

Detrás mío, Alex y Selene me pisaban los talones estaban las dos detrás mío por las dudas. Yo debía ser protegida, yo debería ser la que acabara con Hasana; yo era la elegida. Era un sentimiento muy egoísta, saber que solamente yo era capaz de matarla o de saber que si no fuese por mí todo aquel mundo fantástico y totalmente paralelo al mundo humano, sería cenizas en cuestión de días, o años. No obstante, me sentía fuerte. Me sentía muy segura de mi misma, y de poder acabar con todo de una vez por todas. A cada paso que daba me sentí muchísimo más fuerte, enérgica y con mayor orgullo para derrotarla. Estaba segura.

Luego de unos cuantos minutos, entramos en una habitación algo extraña; aunque a mi me parecía muy familiar. No sabía exactamente por qué, pero me parecía como si alguna otra vez ya hubiese estado allí.

-Bienvenida- susurró una vos femenina.

En cuanto la escuché me volté fugazme. Era Hasana.

Yo sabía que era ella, la había visto en mis sueños y además, Hindi me había mostrado unas cuantas fotos de ella junto a James, su padre.

Su rostro era muy jovial y mostraba cierta frescura en su mirada; desde una de las puntas de la habitación nos observaba a todos. Esbozó una leve sonrisa malvada cuando vio mi cara de espanto. Era algo irreal, o eso me pareció.

Sus ojos maliciosos y duros me miraban intensamente, tanto que parecía penetrar en mi. Era algo incómodo, pero aun así no le quité la mirada nunca. Su nariz puntiaguda y fina estaba acompañada de unos perfectos labios pálidos y finos. Llevaba puesto un vestido muy antiguo, de seda que era de color ocre por lo que pude observar sus delgadas piernas. De pronto, me sorprendió lo que hizo. Se adelantó unos cuantos pasos y me extendió la mano.

-¿Acaso no vas a saludar a tu abuela?- dijo con una sonrisa maliciosa.

-Pues claro que no- le espeté.

Me miró fijamente, y me gruñió enseñándome unos perfectos dientes del color de la luna; eran extremadamente blanquecinos.

Yo sentí cómo se apoderaba de mi un fuerte sentimiento de rabia, y nostalgia. Sentí que el corazón salía de lugar, y que mi garganta se me estaba desgarrando; cuando por fin, esbocé un fuerte gruñido. No era la primera vez que lo había hecho, pero esta vez me salió excelente; tanto que llegué a espantarla.

-¡Guauu!- chilló entre risas-. Asi que ahora la nena sabe cómo gruñir... ¡excelente!

No le respondí nada, porque si lo hacía sabía que lograría sacar lo peor de mi; y acabaríamos en una pelea fuerte.

-¿A eso has venido?- preguntó repentinamente-. ¿A mostrarle a tu abuelita cómo sabes gruñir, o cómo intentás salvar a tus amiguitos?

Entonces le salté encima.

-Por supuesto que no- grité-. ¡He venido a acabar contigo!

Sus ojos se volvieron negros, suponía por la sed, y ahora no sonreía como lo había hecho antes. Apretaba los labios en una línea tensa, fina. Su mirada era como la de un felino, en el modo en que acuclillaba su cuerpo, como la de una leona a la espera de poder atacar a su presa. Sus ojos eran algo tremendamente inquietantes, pero no me daban miedo; yo estaba segura. Me sentía segura, no me sentiría mal por matarla, jamás podría sentir algun tipo de remordimiento en mi contra. Ella había matado a todos aquellos que eran mis verdaderos ancentros, ella era la que debía morir. Ella y nadie más.

-¿Qué vas a hacer ahora, Sam?- chilló derepente-. ¿Me vas a matar solo porque sí?

Su sonrisa asquerosamente malvada era inquietante.

¿Cómo era posible que fuese tan maniática y malevola? Era una persona totalmente horrible, no comprendía cómo era que ella podía ser pariente mío. ¿Acaso mi madre hubiese esperado algo así de su madre? Yo creo que no. Y yo tampoco hubiese esperado algo así de una abuela. Se suponía que las abuelas te regalaban chocolates, o eran ese tipo de abuelas que siempre te dejan hacer lo que sea; y siempre te quieren demaciado, más que tu propia madre creo yo. Si embargo, eso jamás sería así con Hasana, ella era malvada, y jamás podría cambiar.

Por un momento, tuve que volver a recordarme en dónde me encontraba. Tenía que acabar con ella, no importaba el parecido, o incluso la posible parentezca que tuviesemos. Para mi ella no era familia, no siendo de ese modo. Solamente era mi enemigo. Alguien que debía ser destruido definitivamente.

-Por favor...- susurró la pequeña abuela con rostro joven-. Jamás serías capaz de matarme, no a tu pobre abuelita.

-Vos no sos mi abuela... me importa un bledo si en mis venas corre la misma la sangre que la tuya. No te considero en mi familia- le aseguré.

Comenzó a reirse desaforadamente, era muy histérica y escandalosa. No lo soportaba más, no podía seguir escuchando esa horrible risa malvada. De pronto, una fuerza increiblemente enorme se apoderó de mi y supe que estaba lista. Era el momento.


1 comentario:

  1. wooooooow... mala mala Hasana.. me encanto el cap... que acabe con ella de una vez!! espero pronto el proximo cap! Besotes!

    ResponderEliminar