fuck them

martes, 2 de noviembre de 2010

Cap. 15 - Destino


Cuando Alex, Adam y yo salimos por la puerta de la cabaña me sentí algo extraña. Era un sentimiento totalmente ajeno, y que no tenía muy familiarizado. Me sentía orgullosa; orgullosa de poder estar preparada y sentirme preparada para enfrentar a Hasana, y orgullosa de tener el valor de ir a rescatar a Luke.
Era algo que me hacía sentir realmente bien, sentir por dentro de que yo era capaz. De que yo podía, de que podía lograrlo; que podría salvarlo. Que sería capaz de enfretar todo tipo de miedos con tal de poder volver a verlo y estar nuevamente con él.
Era increíble cómo nos habíamos encariñado en tan poco tiempo. Nos conocíamos hacía solo un mes, y ahora estabamos felizmente juntos; estabamos perfectamente bien juntos. Era increíble lo mal que me sentía cada vez que recordaba y me daba cuenta de que él ya no estaba más. Que me había dejado para poder salvarme, que había dejado a una familia, que había dejado amigos y su propio hogar para que no me hirieran a mí. Se había sacrificado por mi, y yo simplemente, egocéntricamente, le había pedido que se quedara conmigo. Un gesto muy egocéntrico de mi parte. Pero era así, yo lo quería para mí y solo para mí. No quería que nadie me lo quitara, no quería perderlo, no quería tenerlo lejos ni un segundo, no quería estar separada de algo que me hacía demasiado bien.
Él, él tan apuesto con su ropaje viejo y sencillo; él con sus enormes ojos color del cielo cuando llueve, un intenso gris; él con sus hermosas y resplandecientes sonrisas; él con su dulce voz aterciopelada; él mi novio. Mío.
-¿Hacia dónde vamos, Alex?- preguntó Adam luego de correr muchos minutos sin saber a dónde.
-Yo sé, confíen en mí- susurró ella-. Ya lo he visto muchas veces a este camino, he tenido muchas visiones y lo conozco bien; si algo sucede les avisaré.
Con las palabras alucibas y tranquilizadoras de Alex me quedé aún más conforme. Ella sabía a dónde teníamos que ir para poder ir hasta donde los Hasaranos tenían a Luke.
Según lo que había podido pensar me imaginaba que los Hasaranos a estas alturas ya habrían liberado a Hasana; o que, al menos, habían intentado liberarla. Por lo tanto, estaba algo asustada por lo que pudieramos encontrarnos cuando llegaramos al lugar. Me lo imaginaba todo oscuro, lleno de árboles enormes y callejones sin salida. Por lo que Alex decía mientras corríamos, donde estaba Luke era un lugar totalmente diferente; al parecer estaba cerca de Thomakraine, o a unos kilómetros de allí porque en su visión había visto un paisaje exactamente parecido al de un lago antiguo de Thomakraine. Y por las especulaciones que hacía Adam me confundía.
-En minutos llegaremos- anunció Alex-. Estén preparados.
Mi corazón estático pareció revivir, y creía volver a sentir los intensos látidos por segundo que efectuaba. Pero no, era imposible. Todo era parte de mi amplia imaginación, no era más que algo psicológico. Luego de unos cuantos segundos de seguir corriendo en dirección norte, Alex se detuvo.
-Es aquí- susurró.
Nos paralizamos los tres en medio del bosque. Alex cerró sus ojos y se undió en sus propios pensamientos. No tardó mucho hasta que volvió a hablar:
-Diez pasos hacia el sur- susurró nuevamente en voz muy baja.
Contamos los diez pasos y nos encontramos con un hueco en medio de la tierra. Era muy profundo, y habían unas cuantas escaleras hacia abajo. Alex había comenzado a bajar por las escaleras pero yo le detuve sosteniéndole su brazo derecho.
-Espera- susurré-. ¿Podes sentir eso?
Ella negó con la cabeza.
Entonces comencé a retorcerme de dolor en el piso.
-¡Sam!- gritó Adam-. ¿¡Qué te sucede?! ¡Sam!
-¡Mmi ccabeza!- chillé.
Sentía un dolor punzante en la cabeza, como si me estuvieran clavando una estaca en medio de la cabeza. Era un dolor insoportable e intenso, como cuando te convertís en vampiro. Un dolor incontrolable y demasiado desesperante. Tenía mi cabeza entre las manos, quería sacarmela del lugar. Quería que alguien terminara con ese dolor asqueroso que me hacía retorcer en el piso. Me parecía algo más real a un hechizo o algo que alguien estaba haciendome en ese momento, solamente que no sabía quién era.
-¡Por favor!- grité-. ¡Has que se detenga!
Tenía los ojos cerrados, estaba aovillada en el piso sosteniendome la cabeza entre las manos. No sabía que era lo que me sucedía, pero sentía algo dentro de mí. Alguien que estaba tratando de acabar conmigo, alguien que estaba cerca mío, alguien que estaba libre y que sentía ganas de matar. Alguien que buscaba venganza, y estaba tratando de desquitarce conmigo. Alguien como...
-¡Sam!- gritó una voz femenina poco conocida.
-¿Qué le sucede?- preguntó esta.
-No lo sé- contestó Alex-. Estabamos por bajar y de pronto comenzó a retorcerse de dolor en el piso. Ayudala Selene, por favor.
¿Selene?, pero qué es lo que ella hacía allí. ¿Acaso trataba de ayudarme a mí y a mis amigos a salvar a Luke? Era algo extraño de creer pero era así.
-Denme un segundo.
Entonces, sentí unas manos calientes como el fuego sobre mi cabeza. Me había quitado las manos de la cabeza y las suyas ahora estaban en ella. Comenzó a recitar unas cuantas palabras y de a poco el dolor se evaneció lentamente de mi cabeza; hasta que ya no sentía nada más. Abrí los ojos y me di cuenta de que Selene era la que me había salvado de aquel dolor intenso.
-Gracias- murmuré mientras miraba hacia el alrededor.
-¿Qué te pasó Sam?- me preguntó ella.
-No lo sé- admití-. Estabamos por bajar por las escaleras, y de pronto sentí algo extraño. Sentí la presencia de alguien extraño, como si vieras a tu hijo perdido por primera vez, o como encontrar algo que buscabas durante mucho tiempo. Y luego sentí un dolor punzante e insoportable en mi cabeza, era como si me clavasen millones de agujas dentro de ella. Y finalmente vi el rostro de una mujer.
Nadie dijo nada ante mi descripción porque al parecer sabían de lo que se trataba todo, solamente que nadie quería decirlo. Pero yo sabía bien de qué se trataba todo lo que me había pasado.
-Es Hasana, ¿no es cierto?- murmuré.
Todos se miraron cómplices.
-Sí, es ella- susurró Selene-. Y creo que sé por qué te ha afectado a vos, o por qué has sentido su presencia.
-Decilo- le retó Adam.
-No- susurró ella-. Acá no. Necesitamos acampar en algún lugar lejos de acá, así podré contarles toda la historia.

1 comentario:

  1. aaaaaaaaaaaa por Dioos... decime porque?? jejeje quiero saber ya porqe sam podia sentir la presencia de Hasana... que emocion!! espero leer capitulo pronto... besotes

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